Tuvimos mucha suerte, ya que nuestra primera invitada no fue otra que la Dra. Tricia Bertram Gallant, directora de la Oficina de Integridad Académica y del Centro de Evaluación Triton de la Universidad de California en San Diego, y una de las principales figuras de referencia en el ámbito de la integridad académica. Acompañándonos en este viaje de conversaciones increíbles está mi colega Bradley Emi, director técnico, cofundador y copresentador de Pangram, ¡que es lo más!
Nuestra conversación
Una de las cosas que más me llamaron la atención fue cuando Tricia soltó esta frase lapidaria: «Las personas íntegras no son perfectas. Cometen errores. Pero la diferencia entre las personas íntegras y las que no lo son es que las primeras dicen: “He cometido un error, la he fastidiado”, y deciden aprender de ello».
Además, dejó caer algunas perlas de sabiduría al señalar que la integridad académica no consiste en castigar a los estudiantes, sino más bien en crear sistemas que les ayuden a comprender sus decisiones y a aprender de ellas. Precisamente por eso, su oficina en la Universidad de California en San Diego se centra más en la educación que en la resolución de casos.
Bradley y yo hablamos con ella sobre la detección de la IA y cómo encaja en ese trabajo. Su respuesta no dejó lugar a dudas sobre lo que tenemos que hacer: «Necesitamos evaluaciones fiables. No podemos dar el título a nadie… a menos que hayamos realizado unas evaluaciones fiables».
En resumen, lo que ella dice es que la detección mediante IA es una pieza del rompecabezas, pero que, lo que es más importante, crear una cultura en la que la integridad académica sea una prioridad es una pieza aún más importante que requiere esfuerzo humano, recursos y políticas que apoyen no solo a los estudiantes, sino también al profesorado, sobre todo ahora que las nuevas formas de deshonestidad académica, como el plagio «de retazos», se están volviendo cada vez más sofisticadas.
Por qué es importante
Durante nuestra conversación, descubrí algo que realmente me sorprendió. Muchas universidades de Estados Unidos (y hay más en el extranjero) siguen sin creer en la necesidad de contar con oficinas dedicadas a la integridad académica y, por lo tanto, no disponen de ellas. Tricia también señaló que, aunque tecnologías como Pangram ayudan, por sí solas no son suficientes.
Si te interesa saber cómo se está adaptando la educación superior a la inteligencia artificial sin dejar de dar prioridad a la integridad académica, te recomiendo que escuches el episodio completo.






